Instalar una estufa de pellets es mucho más sencillo de lo que pueda parecer en un primer momento. Tal es así que podemos decir, sin temor a equivocarnos, que se trata de una de las tantas ventajas que tiene este sistema de calefacción.

La importancia de la ubicación

La elección de la ubicación es vital para la instalación de la estufa de pellets. Un aspecto fundamental que va a venir marcado, como no puede ser de otro modo, en primer lugar, por las propias especificaciones de la estufa ya que cada una podrá repartir del calor por una cierta cantidad de metros cuadrados.

Una vez que se ha tenido en cuenta este aspecto hay que decir que la estufa de pellet debe estar ubicada en un espacio más bien abierto y que tenga una cierta comunicación con el resto de las estancias a las cuales queremos que llegue el calor. Un espacio que no solo tiene que ser abierto sino que tiene que estar, en la medida de lo posible, libre de mobiliario de gran tamaño para que el calor fluya de un modo más eficiente.

Elementos cercanos a la estufa

Aunque el riesgo no es elevado, ni mucho menos, siempre aconsejamos que no se coloque ningún elemento una distancia menor de 2 metros de las salidas de ventilación de la estufa. No porque esto suponga, como ya hemos dicho, un riesgo para la integridad de la estufa sino porque este bloque hará que el poder calorífico de la estufa pierda una gran cantidad de eficiencia.

La toma de energía eléctrica

En este sentido la estufa de pellets no necesita unas condiciones especiales. De hecho, cualquier toma de corriente de 220V puede servir sin ninguna clase de problema. En resumidas cuentas, una toma estándar de las que podemos tener en cualquier lugar del hogar será más que suficiente para que nuestra estufa de pellets reciba la energía eléctrica necesaria para comenzar a funcionar.

La salida de humos


Como cualquier estufa que funciona con un combustible fósil, la generación de una cierta cantidad de humo es inevitable. Es por ello por lo que a pesar de que el humo que genera una estufa de pellets no es excesivo, se tiene que disponer de una salida acorde a las necesidades de la misma.

Pues bien, la salida de humos más idónea para este tipo de estufa no es otra que una tubería que tenga al menos unos 8 centímetros de diámetro y que comunique la estufa con el exterior. Eso sí, el trayecto del tubo, desde la estufa hasta el exterior, se aconseja que sea lo más directo posible.

Añadir que el tramo horizontal del tubo no debe superar los 3 metros de longitud mientras que el tramo vertical no tiene ninguna limitación. Asimismo, esta salida de humos de la que estamos hablando debe contar con lo que se denomina un sistema de purgas. Un sistema que no es otra cosa que un mecanismo que va a regular la condensación de la humedad y que evitará la aparición de cualquier tipo de insecto.

 

 

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